Cuando una empresa necesita ampliar su capacidad tecnológica, la asignación de profesionales puede ser una alternativa. Pero existe una diferencia entre colocar a una persona en un cliente y darle seguimiento a esa asignación. La contratación es solo el inicio.
¿Qué pasa después?
Después del onboarding surgen preguntas importantes: ¿el profesional está alineado con el desafío? ¿el cliente está satisfecho? ¿hay brechas técnicas? ¿hay dificultades de comunicación? ¿existe algún riesgo todavía poco visible?
Si nadie da seguimiento a estas preguntas, los problemas pequeños pueden crecer en silencio.
Tres partes deben permanecer conectadas
Está el profesional, el cliente y la empresa responsable de la asignación. En la estructura de Fasters, Personas, Técnica y Relacionamiento tienen responsabilidades de seguimiento: el área Técnica trabaja la evolución y las hard skills; Personas da seguimiento al desarrollo y las soft skills; Relacionamiento mantiene la cercanía con el cliente y recopila feedback.
El feedback no debe aparecer solo cuando hay un problema
El feedback del cliente puede mostrar fortalezas y oportunidades. El seguimiento técnico puede revelar conocimientos por desarrollar. El contacto con el profesional puede revelar dificultades antes de que se conviertan en problemas mayores.
Asignar es colocar a la persona en el desafío. Dar seguimiento es trabajar para que esa relación siga funcionando.
¿Este desafío existe en tu empresa?
Podemos hablar sobre cómo el software, la automatización, la IA o una operación digital pueden aplicarse a tu contexto.
Conoce un modelo que combina selección, validación técnica y seguimiento.
