La popularización de la IA puso una pregunta en la agenda de las empresas: ¿dónde podemos usar IA? La pregunta es válida, pero puede hacernos empezar por el lugar equivocado.
Antes de elegir un modelo, un agente, un chatbot o una herramienta, existe una pregunta más importante: ¿qué problema estamos tratando de resolver?
La tecnología antes del problema crea complejidad
Una empresa puede tener tareas repetitivas, información dispersa, sistemas desconectados o dificultad para acceder al conocimiento. No todos estos problemas requieren IA.
En algunos casos, una integración resuelve el problema. En otros, una automatización. En otros, es necesario desarrollar o evolucionar un software. Y hay situaciones en las que la IA añade una nueva capacidad al proceso.
Un camino más seguro
En Fasters, la estructura de Innovación contempla investigación de tendencias, identificación de oportunidades, experimentación y pruebas de concepto antes de implementaciones mayores.
No todo problema necesita IA
Si una automatización simple resuelve el problema, tal vez no necesites Inteligencia Artificial.
Usar menos tecnología para resolver mejor un problema también puede ser innovación.
¿Este desafío existe en tu empresa?
Podemos hablar sobre cómo el software, la automatización, la IA o una operación digital pueden aplicarse a tu contexto.
Podemos empezar por entender el proceso antes de elegir la herramienta.
